Crisis y desconfianza: el olvido de la Reserva Militar de Voluntarios

21/04/2020

La idea principal de la Reserva Militar de Voluntarios (RMV), el origen de todo, la razón por la que un país se dota de un contingente de ciudadanos suficientemente instruidos y disponibles para incorporarse a prestar servicio a su Patria, adquiriendo temporalmente la condición de militar, no es otra que la previsión de una situación de crisis excepcional que justifique tal medida.

Echando una mirada a nuestro alrededor, vemos en la prensa internacional como países con modelos de Fuerzas Armadas profesionales bien desarrollados, como Francia, Alemania, Países Bajos, etc., no tardaron mucho en activar Reservistas Voluntarios (RV), desde el comienzo de la crisis sanitaria, en sus respectivos territorios. Muchos de esos países han activado reservistas en las labores principales de apoyo a las instituciones civiles y también en labores de seguridad, como la Gendarmería francesa que dispone de un contingente de reservistas considerable. En este último punto cabe señalar que en España, la Guardia Civil ni siquiera se ha planteado nunca esa posibilidad, a pesar de tener una dilatada e inmejorable experiencia de muchos años con los Guardias Civiles Auxiliares, que tan buen resultado e inestimable rendimiento aportaron en muchos años muy difíciles.

Todas las circunstancias que se han producido aconsejan la incorporación inmediata de Reservistas Voluntarios: se genera la crisis, se decreta el estado de alarma, se recurre a las Fuerzas Armadas una vez que las instituciones civiles lo demandan por que la situación les sobrepasa y por último y sobre todo, los Reservistas Voluntarios están mayoritariamente disponibles al haber cesado su actividad civil y encontrarse confinados en sus casas. Nunca van a estar más disponibles.

Tanto es así, que la Asociación ARES, ante la masiva inquietud de sus socios, ha promovido el voluntariado de estos a través de sus delegados provinciales, con instituciones como la Asociación Española Contra el Cáncer, con un éxito rotundo, tanto por el carácter del reservista y por la disponibilidad en que se encuentra.

Entre la poca literatura existente, el general Bernardo Echepare, jefe de la extinta Oficina General de Reservistas, explicaba claramente en la revista Ejército la idea de incorporación de RV en las distintas situaciones, ordinarias y de crisis en sus distintas previsiones de escalada.

Sin embargo, por mucho estupor que nos produzca, el Ministerio de Defensa no ha hecho ni siquiera un amago de intención de utilización de la Reserva Militar de Voluntarios. Las subdelegaciones de Defensa hicieron un sondeo de disponibilidad de sus RV para labores de apoyo a viudas y jubilados, solo a algunos reservistas y un mes después del decreto del estado de alarma, que se quedó en eso, un mero sondeo.

Preguntado por esto al jefe del gabinete del JEMAD en una de las ruedas de prensa diarias del gabinete de expertos del Gobierno, quedó demostrado que los máximos responsables de las FAS, a día de hoy, no distinguen bien entre RV, Reservistas de Especial Disponibilidad (RED) o militares profesionales en situación de reserva y desde luego no conocen protocolo o plan de movilización alguno.

Solo dos razones parecen justificar esta actitud del Gobierno de no hacer uso de la RMV en la más clara situación de crisis que posiblemente vaya a presentarse en mucho tiempo:

La primera podría ser que tanto la naturaleza de la crisis como la estructura y composición de la RMV no se adaptaran la una a la otra. No parece que fuera esta la razón a la vista de cómo miles de ciudadanos, civiles, han dado un paso al frente para colaborar con todo tipo de instituciones en labores de apoyo a los más vulnerables, en tareas logísticas, de apoyo sanitario, de transporte, incluso de simple presencia, tan necesaria a veces para la tranquilidad de la gente. Además, vemos como multitud de unidades militares están participando en tareas que nada tienen que ver con la profesión de las armas y sí con el valor y el espíritu de servicio del militar, permanente o no.

La segunda razón tendría que ser la desconfianza. Parece que los responsables máximos, no está muy claro si civiles o militares, no confían en los Reservistas Voluntarios en el momento en que más justificada está su incorporación. Esta razón, que es la que nos parece más probable, se debe tanto a prejuicios como al desconocimiento que las Fuerzas Armadas siguen teniendo hoy en día, después de nada menos que 15 años, sobre las capacidades y el uso de la RMV.

En todo caso, tras la catastrófica experiencia que está viviendo nuestra nación, van a quedar claras dos cosas. Que no se confía en la RMV. Que no existen planes de movilización masiva de Reservistas Voluntarios.

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