El 2 de mayo: Día del Reservista

02/05/2016

 

La Orden Ministerial 29/2015, de 23 de abril, del Ministerio de Defensa, dispone que el día 2 de mayo, fiesta de la Independencia Nacional, sea declarado de manera oficial, Día del Reservista. Se señala en la misma la gran importancia de la figura del Reservista Voluntario, al favorecer una mayor implicación de la sociedad y estimular los necesarios lazos de cohesión entre los civiles españoles y sus Fuerzas Armadas.

Se pretende con ello contribuir a fomentar el espíritu militar y a reforzar las virtudes militares de los Reservistas Voluntarios, desarrollando su legítimo orgullo de pertenecer a las Fuerzas Armadas. Establecer como fiesta dentro del Ejército el Día del Reservista, significa por otro lado destacar y exaltar esta figura, siendo a la vez un factor aglutinador e identitario de la propia Reserva Militar de Voluntarios.

La Guerra de la Independencia, librada por España contra la invasión de aquella soldadesca que decía llevar en sus mochilas las ideas de la Revolución Francesa, significa la movilización voluntaria del pueblo español con la causa nacional y con sus ejércitos, complementándolos, combatiendo y muriendo con ellos si fuese necesario. Nada mejor por lo tanto, que unir esta fecha histórica a la Reserva Voluntaria, por medio del calendario de las Fuerzas Armadas.

La Reserva Militar de Voluntarios nace con la Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre, de la Defensa Nacional, y tiene su fundamento positivo en el derecho y el deber de los españoles de defender a España, del artículo 30 de la Constitución. Con independencia de lo anterior, en cualquier sociedad sana la defensa nacional debe ser siempre un honor y un privilegio, y el cariño y el reconocimiento a los hombres y mujeres con uniforme militar, una norma de conducta de quienes conocen el verdadero valor de la misión que desempeñan. Resulta evidente a la luz de las encuestas y de muchos comportamientos, que en España aún hay un amplio margen de mejora en este sentido.

Los Reservistas podemos hacer mucho al respecto, dada nuestra condición de civiles insertados en las Fuerzas Armadas y de militares insertados en la sociedad civil, con una actitud constante de difusión de los valores propios de la milicia y de la cultura de defensa en general. Somos españoles que llevados de nuestra convicción moral de contribuir a la defensa de España, nos vinculamos de manera temporal y voluntaria con el Ejército, asumiendo un compromiso de disponibilidad para acudir a filas cuando se nos llame. Ofrecemos así parte de nuestro tiempo, aportando a las Fuerzas Armadas nuestros conocimientos y experiencias profesionales en nuestra vida civil, con una clara vocación de entrega y de servicio.

Cualquier español puede ser Reservista si tiene entre 18 y 58 años, si cumple los requisitos mínimos exigidos en la respectiva convocatoria pública -la de este año saldrá previsiblemente en el mes de septiembre-, y si supera el proceso de selección – titulaciones, concurso de méritos, pruebas psicotécnicas, examen médico, aptitud física- principalmente.

Tras un período de formación militar básica y otra específica, el Reservista será oficial, suboficial, soldado o marinero, firmando un compromiso inicial con el Ejército de tres años renovable, hasta los 61 años para oficiales y suboficiales, y 58 años para tropa y marinería, pudiendo ascender a empleos superiores en las condiciones reglamentarias establecidas.

Ese compromiso, voluntario y de disponibilidad, encierra nuestra disposición permanente de servicio y de defensa de España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, tal como señalan las Reales Ordenanzas y demanda nuestra propia convicción personal.

Con nuestros compañeros militares profesionales, a quienes tratamos con la admiración y el agradecimiento debidos por dedicar permanentemente su vida a servir a España, nos sentimos herederos de la mejor tradición militar española. En ella escribieron páginas de honor y sacrificio muchos componentes de los Ejércitos con motivo de nuestra Guerra de la Independencia. Y también multitud de civiles, héroes anónimos del pueblo español, primero en Madrid el 2 de mayo y después en toda España, alzándose en armas contra el ejército más potente del momento. En todo ello tuvo un especial protagonismo nuestra Junta General del Principado de Asturias. Fue el grito de libertad y de afirmación nacional de un pueblo soberano, viejo y noble.

Si los Reservistas somos una especie de militares a tiempo parcial, a medio camino entre la sociedad civil y las Fuerzas Armadas, nada mejor que unir nuestra querida Reserva Militar de Voluntarios a la Guerra de la Independencia. A ese 2 de mayo imborrable en nuestra memoria colectiva, donde el pueblo y el Ejército se movilizaron juntos contra la invasión, “…cuando los naturales guías de la Nación española habían perdido su camino…”, en palabras de don Antonio Maura en la inauguración del monumento a los Capitanes de Artillería don Luis Daoiz y don Pedro Velarde, en el Alcázar de Segovia.

Bienvenida sea la declaración del glorioso 2 de mayo, fiesta de la Independencia Nacional, como Día del Reservista.

Foto Benigno Maújo

Benigno A. Maújo
Abogado
Alférez Auditor (RV)
Delegado en Asturias de la Asociación ARES de Reservistas Españoles

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